La química del Amor

23 06 2008

Recientemente he leído un artículo sobre cómo nos enamoramos, pero desde una persopectiva química. La verdad es que resulta mu interesante y por eso os lo dejo aquí:

La química del amor (RC-51)


Francisco Muñoz de la Peña Castrillo,
IES Carolina Coronado, Almendralejo

Con este artículo pretendo ofrecer en un tono divertido y ameno una visión fundamentalmente química de algo tan sencillo como maravilloso que nos ocurre a todos alguna vez en la vida: ¡Enamorarnos!.

Los poetas nos han deleitado cantando al más maravilloso de los sentimientos desde todos los ángulos y con infinitos matices, pero los químicos también tenemos cosas que decir al respecto, quizás menos seductoras pero no por ello menos importantes.

¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra? Innumerables investigaciones psicológicas demuestran lo decisivo de los recuerdos infantiles -conscientes e inconscientes-. La llamada teoría de la correspondencia puede resumirse en la frase: “cada cual busca la pareja que cree merecer”.

Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos. Así pues antes de que el verdadero amor llame a nuestra puerta el sujeto ya ha elaborado los rasgos esenciales de la persona ideal a quien amar.

La química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento.

Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullición. A través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas).

Sus efectos se hacen notar al instante:

  • El corazón late más deprisa (130 pulsaciones por minuto).
  • La presión arterial sistólica (lo que conocemos como máxima) sube.
  • Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
  • Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.

Hay dos cosas que el hombre no puede ocultar: que está borracho y que está enamorado
Antífanes -388-311 a. C.-, comediógrafo griego

Los síntomas del enamoramiento que muchas personas hemos percibido alguna vez, si hemos sido afortunados, son el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen a todos sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como único en el mundo.

Ese estado de “imbecilidad transitoria”, en palabras de Ortega y Gasset, no se puede mantener bioquímicamente por mucho tiempo.

No hay duda: el amor es una enfermedad. Tiene su propio rosario de pensamientos obsesivos y su propio ámbito de acción. Si en la cirrosis es el hígado, los padecimientos y goces del amor se esconden, irónicamente, en esa ingente telaraña de nudos y filamentos que llamamos sistema nervioso autónomo. En ese sistema, todo es impulso y oleaje químico. Aquí se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor y, por supuesto, el enamoramiento. A través de nervios microscópicos, los impulsos se transmiten a todos los capilares, folículos pilosos y glándulas sudoríparas del cuerpo. El suave músculo intestinal, las glándulas lacrimales, la vejiga y los genitales, el organismo entero está sometido al bombardeo que parte de este arco vibrante de nudos y cuerdas. Las órdenes se suceden a velocidades de vértigo: ¡constricción!, ¡dilatación!, ¡secreción!, ¡erección! Todo es urgente, efervescente, impelente… Aquí no manda el intelecto ni la fuerza de voluntad. Es el reino del siento-luego-existo, de la carne, las atracciones y repulsiones primarias…, el territorio donde la razón es una intrusa.

Hace apenas 13 años que se planteó el estudio del amor como un proceso bioquímico que se inicia en la corteza cerebral, pasa a las neuronas y de allí al sistema endocrino, dando lugar a respuestas fisiológicas intensas.

El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas.

Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer), norepinefrina y oxiticina (además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche, parece ser además un mensajero químico del deseo sexual), y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado. Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño.

El affair de la feniletilamina con el amor se inició con la teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, que sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de feniletilamina y que sería la responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados.

Sospecharon de su existencia mientras realizaban un estudio con pacientes aquejados “de mal de amor”, una depresión psíquica causada por una desilusión amorosa. Les llamó la atención la compulsiva tendencia de estas personas a devorar grandes cantidades de chocolate, un alimento especialmente rico en feniletilamina por lo que dedujeron que su adicción debía ser una especie de automedicación para combatir el síndrome de abstinencia causado por la falta de esa sustancia. Según su hipótesis el, por ellos llamado, centro de placer del cerebro comienza a producir feniletilamina a gran escala y así es como perdemos la cabeza, vemos el mundo de color de rosa y nos sentimos flotando.

Es decir LAS ANFETAMINAS NATURALES TE PONEN A CIEN.

El 50% de las mujeres entrevistadas para el libro Por qué necesitan las mujeres del chocolate confesó que elegiría el chocolate antes que el sexo. Hay quienes al chocolate lo llaman EL PROZAC VEGETAL.

En una de las aventuras de Charlie Brown se puede leer “una buena manera de olvidar una historia de amor es comerse un buen pudin de chocolate”.

Su actividad perdura de 2 a 3 años, incluso a veces más, pero al final la atracción bioquímica decae. La fase de atracción no dura para siempre. La pareja, entonces, se encuentra ante una dicotomía: separarse o habituarse a manifestaciones más tibias de amor -compañerismo, afecto y tolerancia-. Dos citas muy interesantes son:

El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y
empezar otro nuevo.

Enrique Jardiel Poncela.

El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es para morir.
Jacinto Benavente

Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece gradualmente, la fase de atracción no dura para siempre y comienza entonces una segunda fase que podemos denominar de pertenencia dando paso a un amor más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz. Dicho estado está asociado a otra DUCHA QUÍMICA. En este caso son las endorfinas -compuestos químicos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos- los que confieren la sensación común de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. Por ello se sufre tanto al perder al ser querido, dejamos de recibir la dosis diaria de narcóticos.

Para conservar la pareja es necesario buscar mecanismos socioculturales (grata convivencia, costumbre, intereses mutuos, etc.), hemos de luchar por que el proceso deje de ser solo químico. Si no se han establecido ligazones de intereses comunes y empatía, la pareja, tras la bajada de FEA, se sentirá cada vez menos enamorada y por ahí llegará la insatisfacción, la frustración, separación e incluso el odio.

Parece que tienen mayor poder estimulante los sentimientos y las emociones que las simples substancias por sí mismas, aquellos sí que pueden activar la alquimia y no al sentido contrario.

Un estudio alemán ha analizado las consecuencias del beso matutino, ése que se dan los cónyuges al despedirse cuando se van a trabajar. Los hombres que besan a sus esposas por la mañana pierden menos días de trabajo por enfermedad, tienen menos accidentes de tráfico, ganan de un 20% a un 30% más y viven unos ¡cinco años más! Para Arthur Sazbo, uno de los científicos autores del estudio, la explicación es sencilla: “Los que salen de casa dando un beso empiezan el día con una actitud más positiva”.

Es cierto, no podemos negarlo, es un hecho científico que existe una química interna que se relaciona con nuestras emociones y sentimientos, con nuestro comportamiento, ya que hasta el más sublime está conectado a la producción de alguna hormona.

No hay una causa y un efecto en la conducta sexual, sino eventos físicos, químicos, psíquicos, afectivos y comunicacionales que se conectan de algún modo, que interactúan y se afectan unos a otros.

Existe, sí, una alquimia sexual, pero se relaciona íntimamente con los significados que le damos a los estímulos, y éstos con el poder que les ha concedido una cultura que, a su vez, serán interpretados por cada uno que los vive de acuerdo con sus recursos personales y su historia. Esperemos que estos estudios en un futuro nos conduzcan a descubrir aplicaciones farmacológicas para aliviar las penas de amor.

Espero que una vez leído este artículo no le digáis a vuestra pareja después de hacer el amor: “he tenido una sensación sumamente agradable producto del aumento de testosterona y la disminución consiguiente de serotonina”, entre otras cosas porque os estrangularía.

Para terminar otras interesantes citas:

Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre
de labios de una mujer.

Antonio Machado

El amor es ciego, el matrimonio le devuelve la vista.

http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent/Rincon-C/Curiosid/Rc-51.htm





Mi Semacode

1 06 2008

Aquí os dejo mi Semacode. Esto es una especie de código de barras para URL’s que tras fotografiarla con el móvil, éste ejecuta una aplicación del mismo y por ejemplo, puedes acceder a una Web o recibir un SMS. Está aun en estudio pero sus aplicaciones son varias. Imagínate, por ejemplo, que vas andando por una calle, ves un cartel con un jersey que te gusta y en el anuncio ves un Semacode, lo fotografías y en el móvil se te abre el navegador web que te lleva directamente a una página donde puedes comprar ese jersey en tu talla y con el color que a ti te gusta, cargándose la compra a la factura del móvil. Esta es una de las posibles aplicaciones. Otras pueden ser: comprar entradas en el cine viendo y fotografiando la cartelera, ver horarios en algún servicio de transporte o insertados en un CD con el cual podamos ver en nuestro movil el siguiente lanzamiento. En fin, aun se está investigando, pero en países asiaticos como Japón y Corea ya se está comercializando con bastante éxito y se pueden ver en grandes carteles en las calles.

Mi Semacode





Extracto de “Tránsito” de Connie Willis

23 05 2008

Como ya os dije en mi primer post, soy un amante de los libros de ciencia ficción. Esta vez hablaré de unos de los primeros libros de este género que leí, hace casi 6 años. Esta vez trata sobre las ECM, que es un acróstico de Experiencia Cercana a la Muerte. En un ligero resumen del libro decir que el libro transcurre en una ciudad de Estados Unidos, donde una doctora investiga sobre la utilidad de las ECM como proceso físico y no como algo metafísico, es decir, experiencias religiosas, la luz al final del túnel, etc. Esta doctora a su vez, es una fanática de la historia del Titanic (no de la película) y, con la ayuda de una niña hospitalizada por una enfermedad crónica, va descubriendo nuevos aspectos sobre el hundimiento del mismo. Aquí es donde entra esta extracción, en la que la doctora compará el hundimiento del Titanic con los procesos previos a la muerte. Espero que os guste:

“El hundimiento del Titánic tiene todos los atributos de la muerte: valor y destrucción, y casualidad y la temible confluencia de coincidencias y culpabilidad, pánico y galantería y desesperación.
La tragedia del Titánic fue la voz súbita y lenta, el impacto con el iceberg tan inesperado como un accidente de coche, como un infarto. Pero también fue interminable, los pasajeros sentados silenciosamente en cubierta después de que todos los botes hubieran partido o jugando a las cartas en la sala de fumadores, como pacientes de una residencia, en el pabellón de Oncología, esperando eternamente la muerte.
Todos los atributos. La lesión que parecía menor al principio (un bultito, una sombra en los rayos X, tos…), nada de lo que preocuparse. La medicina moderna había hecho que el barco fuera casi insumergible, y el capitán sin duda sabe qué hay que hacer.
Piensa en un chaval, protestando porque iba al gimnasio cada día, aunque un dolor de muerte le atenazaba el pecho. En una madre, insistiendo en que el nuevo fármaco estaba estabilizando la arritmia de su hija. En los hombres del Titánic asomados a la barandilla y riendo ante las mujeres de los botes, “nos veremos en el desayuno” y “necesitaréis un pase para volver a subir a bordo”.
Negativa, y luego preocupación. El médico ordena una analítica, el TAC demuestra una degeneración progresiva de las células nerviosas corticales, la cubierta empieza a inclinarse. No hay ninguna necesidad de que venga tu hermano, ninguna necesidad de ponerse un chaleco salvavidas o escribir un testamento, no con las cubiertas todavía iluminadas y la orquesta todavía tocando.
Más negativas, y luego una carrera frenética hacia los botes salvavivdas, hacia la quimioterapia, hacia una clínica en EEUU, y por fin, cuando todos los botes han partido, despedidas y aferrarse a la desesperada a las sillas de cubierta, a la religión, el pensamiento positivo, una luz al final del túnel. Pero nada funciona, nada se aguanta, porque todo el barco se está haciendo pedazos, rompiéndose, chocándose…, el cuerpo se está rompiendo, se sumerge, se hunde, y el Titánic no es solo un reflejo de la muerte, sino de lo que le pasaba al cuerpo, porque no murió de inmediato como no muere de inmediato una persona, sino por etapas: la respiración se detiene y luego el corazón y la sangre en las venas. Un compartimiento estanco tras otro inundándose y rebosando hasta el siguiente: el córtex cerebral, la médula, el cerebelo, todo falla y se apaga, y en eses últimos momentos ven su propio final. El barco se hunde por la cabeza.
Pero tarda una eternidad en hundirse, las pupilas se dilatan aunque se esfuerzan sin remedio por tener las luces encendidas. Algunas células sobreviven durante horas, el hígado sigue metabolizando, los huesos siguen fabricando médula, como fogoneros en la sala de máquinas, todavía trabajando para alimentar las calderas, para mantener las dínamos en marcha, sin saber que el barco ya ha zozobrado. Se hunde lentamente al principio y luego más rápido, el cuerpo se va oscureciendo gradualmente, se va enfriando…”
“Tránsito” de Connie Willis





Con religión o sin religión

23 05 2008

Como ya dije en la entrada anterior, seguiré un poco con la temática de esta trilogía de Robert J. Sawyer. El otro tema que me llamó la atención también tiene relación con la genética, al igual que el tema anterior, pero en un apartado tan complejo como es el de la religión.

En el libro se realiza el mismo experimento con un Homo sapiens y con un Homo neanderthalensis. El experimento consistía en estimular magnéticamente el sistema límbico, que está directamente relacionado con la importancia que le damos a las cosas. Pondré el mismo ejemplo que viene en el libro: por las manos de un padre pueden pasar miles de bebés, pero solo cuando le dan su hijo experimenta una reacción profunda. Esto se debe a que el sistema límbico ha relacionado esa imagen como algo importante. Por otra parte, y al mismo tiempo, se relaja el lóbulo parietal, situado en la coronilla. La parte izquierda de este lóbulo ayuda a definir tu propia imagen corporal, mientras que el derecho ayuda a orientarse en un espacio tridimensional. Por eso cuando oímos a una persona que ha tenido una experiencia religiosa o incluso el avistamiento de un OVNI (las dos cosas están muy relacionadas), una de las cosas comunes que dicen es que siente como una especie de comunión con el universo, como si hubiese un alejamiento del “yo”. Lo de la relación entre las experiencia religiosas y el avistamiento del OVNI viene por la importancia que le des a cada cosa: si eres religiosa tendrás una experiencia religiosa, si crees que hay vida extraterrestre verás un OVNI o si recientemente se ha muerto una persona cercana, verás a esa persona.

A parte de en el libro, ya se han hecho experimentos basándose en esto y han dado resultados positivos en la mayoría de los casos, es decir, las personas participante vivieron una propia experiencia religiosa y cada una diferente a las demás, ya que la visión de la religión de cada uno es diferente y hay gente que creen más en Cristo, otros en María, etc. En el libro el experimento funcionó con el Homo sapiens, pero no con el Homo neanderthalensis, ya que ellos no tienen religión.

Dicho esto, ahora es donde llega la polémica y donde se centra mi comentario: si es verdad que las experiencias religiosas se basan en una parte física de la vida, es decir, que es palpable, entonces hay una secuncia de ADN que tiene información para que esa zona del cerebro donde se dan las experiencias religiosas exista. Si es así, llegará el día en que se sepa que genes son los que sintetizan estas zonas y si existiese la posibilidad de manipular genéticamente a seres humanos, podría darse el caso de que se pueda elegir entre tener creencias religiosas o no.

Ahora llega mi pregunta, para que expreseis vuestra opinión: si os dieran la posibilidad de elegir entre tener religión o no para vuestros hijos/as, ¿qué elegirías? ¿por qué?

Espero que os guste los temas que voy poniendo por aquí, al menos a mi me parecen interesantes.

Saludos!!

-iscobeja-





Individuo vs Sociedad

23 05 2008

Hola a todos en este mi primer artículo. Antes que nada, y como introducción a este primer artículo, decir que soy un fanático de los libros de ciencia ficción. Hace cosa de un par de años leí una trilogía que me dejó fascinado, ya no solo por el libro y la acción del mismo en sí, sino porque además tocaba multitud de cuestiones morales. El autor de esta trilogía es el canadiense Robert J. Sawyer y se llama “El paralaje Neanderthal”. Como el propio nombre indica la trilogía esta formada por tres libros que se titulan “Homínidos”, “Humanos” e “Híbridos”. La trilogía trata sobre la aparición repentina de un universo cuántico paralelo donde los que desaparecieron fueron los hombres de Cro-Magnon y sobreviviendo los hombres de Neanderthal, al contrario que en nuestro universo. Pues en este mundo Neanderthal se hizo una limpieza de genes anómalos. Así por ejemplo, a los violadores se les esterilizaba para que sus genes no pasaran a otro individuo. Y no solo se esterilizaba al causante de la violación, sino a toda familair que compartiera al menos el 50% de su material genético, es decir, padres, hermanos e hijos. Con esto lo que se consigue es que los genes que puedan llevar información acerca de violencia no sean transmitidos a otras generaciones y por lo tanto la violencia desapareceria de la sociedad.

En nuestra sociedad esto sería inadmisible, porque se premia los derechos del individuo antes que los de la colectividad. Pero si se erradica estos genes de las sociedad ya no habría violencia de doméstica o violaciones por poner un par de ejemplos. Pero en esta sociedad Neanderthal se prefiere la seguridad de todos y los derechos de todos, antes que el de los individuos.

Aquí os dejo esto para que opineis.

saludos!!

-iscobeja-

PD: está estudiado que el gen de la violencia existe y si no recuerdo mal, creo que se encuentra en el cromosoma Y. A nota de curiosidad, se está investigando el lugar del cerebro donde se dan las experiencias religiosas, pero esto es otro tema que abordaré mas tarde