Como ya dije en la entrada anterior, seguiré un poco con la temática de esta trilogía de Robert J. Sawyer. El otro tema que me llamó la atención también tiene relación con la genética, al igual que el tema anterior, pero en un apartado tan complejo como es el de la religión.
En el libro se realiza el mismo experimento con un Homo sapiens y con un Homo neanderthalensis. El experimento consistía en estimular magnéticamente el sistema límbico, que está directamente relacionado con la importancia que le damos a las cosas. Pondré el mismo ejemplo que viene en el libro: por las manos de un padre pueden pasar miles de bebés, pero solo cuando le dan su hijo experimenta una reacción profunda. Esto se debe a que el sistema límbico ha relacionado esa imagen como algo importante. Por otra parte, y al mismo tiempo, se relaja el lóbulo parietal, situado en la coronilla. La parte izquierda de este lóbulo ayuda a definir tu propia imagen corporal, mientras que el derecho ayuda a orientarse en un espacio tridimensional. Por eso cuando oímos a una persona que ha tenido una experiencia religiosa o incluso el avistamiento de un OVNI (las dos cosas están muy relacionadas), una de las cosas comunes que dicen es que siente como una especie de comunión con el universo, como si hubiese un alejamiento del “yo”. Lo de la relación entre las experiencia religiosas y el avistamiento del OVNI viene por la importancia que le des a cada cosa: si eres religiosa tendrás una experiencia religiosa, si crees que hay vida extraterrestre verás un OVNI o si recientemente se ha muerto una persona cercana, verás a esa persona.
A parte de en el libro, ya se han hecho experimentos basándose en esto y han dado resultados positivos en la mayoría de los casos, es decir, las personas participante vivieron una propia experiencia religiosa y cada una diferente a las demás, ya que la visión de la religión de cada uno es diferente y hay gente que creen más en Cristo, otros en María, etc. En el libro el experimento funcionó con el Homo sapiens, pero no con el Homo neanderthalensis, ya que ellos no tienen religión.
Dicho esto, ahora es donde llega la polémica y donde se centra mi comentario: si es verdad que las experiencias religiosas se basan en una parte física de la vida, es decir, que es palpable, entonces hay una secuncia de ADN que tiene información para que esa zona del cerebro donde se dan las experiencias religiosas exista. Si es así, llegará el día en que se sepa que genes son los que sintetizan estas zonas y si existiese la posibilidad de manipular genéticamente a seres humanos, podría darse el caso de que se pueda elegir entre tener creencias religiosas o no.
Ahora llega mi pregunta, para que expreseis vuestra opinión: si os dieran la posibilidad de elegir entre tener religión o no para vuestros hijos/as, ¿qué elegirías? ¿por qué?
Espero que os guste los temas que voy poniendo por aquí, al menos a mi me parecen interesantes.
Saludos!!
-iscobeja-